EL POR QUÉ DE ESTE NÚMERO

EL POR QUÉ DE ESTE NÚMERO

                                                                                                                                  

      Paco Santa Eulalia inicia el número extraordinario de LA SEMANA con este artículo en el cual, además de hacer una semblanza de la villa de Avilés en el año 1900, pone de manifiesto el empeño del doctor LUANCO por dotar a Avilés de un teatro.

      Cito textualmente, y en primer lugar, la parte final del artículo, porque en ella se relata cómo nació LA SEMANA y cuál era el espíritu de los jóvenes de la época: “La Semana, periódico nacido al calor del Estío, sostenido por jóvenes de la localidad que aman las artes y las letras, al tener conocimiento de este suceso, no han podido por menos que solicitar con empeño la cooperación de reputaciones literarias, con el objeto de ofrecer un número extraordinario, el cual y andando el tiempo servirá para demostrar a las generaciones que nos sucedan, que en las postrimerías del siglo XIX, Avilés sabía al propio tiempo que dar impulso al comercio y a la industria, proteger las artes y las letras”.

      Hoy, también en las postrimerías… pero del silo XX, Avilés pone otra primera piedra en la protección de las artes y las letras, aunque, desgraciadamente, el impulso al comercio y a la industria, sea en sentido inverso.

            “CON rápido caminar, cual cuadra a pueblos que entran por las vías del progreso, ha llegado Avilés en corto lapso de tiempo a sentar plaza de población importante con la creación de grandes y poderosas industrias, la construcción de hermosos edificios, la apertura de anchurosas calles, la conclusión de su ansiado puerto, el ferrocarril, el tranvía, la instalación del alumbrado eléctrico, el teléfono y cuantos elementos se indican hoy en los pueblos que alardean de poseer los últimos adelantos de la civilización moderna.

  Nada, pues, parecía faltar en estos días a la sonriente villa, que robando al mar sus riberas, avanzando siempre, logró en poco años transformarlas en población viviente, donde hoy se ayuntan en amigable consorcio los elementos más valiosos de su vida industrial y mercantil; y así parecía marchar adormecida en sus glorias, olvidando que aún tenía pendientes otros problemas que resolver, cuando de súbito se deja escuchar la voz del siempre querido y respetado doctor Luanco, del hombre que siente por la preciada villa los delirios de una pasión verdadera, que la ama, como si su cuna se hubiese mecido al dulce canto de amorosa madre, exponiendo la necesidad de edificar un Teatro que respondiera a la indiscutible y tradicional afición que por las bellas artes ha sentido y siente este pueblo.

   Arduo pareció el problema; irrealizable quizás; pero los nobles empeños de su entusiasta iniciador, viéronse al fin generosamente secundados por las clases pudientes de la villa, teniendo la satisfacción de asistir en el día de hoy al ceremonioso acto de la colocación de la primera piedra labrada, sobre la anchurosa cimentación del que será muy pronto hermoso edificio.

   Por feliz conjunción de circunstancias que favorecen esta obra, dicha piedra será colocada por una hija del ardiente sol de los trópicos, por ilustre dama cubana, la Excma. Sa. Marquesa de Avilés, digna esposa del Excmo. Sr. Marqués del pinar del Rio, don Leopoldo Carvajal y Zaldúa, a quien la villa debe la posesión de uno de los más preciados inventos de la civilización moderna.

   Ella, que ama el arte, que siente pasión verdadera por cuanto significa progreso, ha aceptado cariñosamente la invitación que se la hizo de realizar un acto de presencia para el objeto indicado, por el cual une su ilustre nombre desde ese instante, a la historia de nuestro moderno coliseo.

   Sin duda alguna, que la generosa dama habanera que compartió con su ilustre esposo las más hondas crisis de aquél rico suelo que se llamó hispano y que con él también dispenso sus cariñosas demostraciones de efecto para este pueblo, al encontrarse lejos de nosotros y tender su mirada a través del Atlántico para posarla aquí, se sentirá orgullosa de haber cooperado a la creación de un nuevo templo del parte en el pueblo que sirvió de cuna a su amante esposo, en el solar antiguo de sus antepasados.”

   A continuación se insertan varias imágines del año 1900 del Ayuntamiento de Avilés y su Plaza.

G.Rancaño



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