AVILES: LA PRIMERA PIEDRA

 

 

AVILES: LA PRIMERA PIEDRA

 

                Ante el “efecto Niemeyer”, da la sensación que Avilés nace y se proyecta a través de este Centro Cultural, dependiendo su vida y economía de esta magna construcción; así, entre otros medios, podemos leer en el IDEAL.ES:

 

Avilés se reinventa gracias al ‘efecto Niemeyer’

…está claro que la revitalización de la ciudad tendrá como eje este proyecto, de cuyos alrededores se ocupará el estudio de Norman Foster. Oficinas, hoteles, locales de ocio y comerciales, edificios residenciales y espacios para congresos limpiarán las últimas esquirlas de acero y situarán a Avilés en la vanguardia del siglo XXI.

En el conjunto avilesino, de color blanco, Niemeyer homenajea a las dos características principales de su estilo, la línea curva y el hormigón, ahora con una técnica de volcado en moldes de PVC que permite una mayor rapidez constructiva. De hecho, la primera piedra se colocó en abril de 2008, por lo que el complejo podría estar acabado en menos de tres años.”

El nuevo complejo, construido en los terrenos que ocuparon los altos hornos de Ensidesa y al lado de la ría, se llamará Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. Su presupuesto inicial era de 24,5 millones, pero ha subido hasta los 32,5 por la complicada construcción de la caja acústica del auditorio, un escenario de dos caras que podrá utilizarse para representaciones dirigidas a una sala con mil butacas, o hacia el exterior, a una plaza para 10.000 espectadores.

La fecha de inauguración que se baraja es la del próximo 15 de diciembre, en la que el arquitecto brasileño celebrará su 103 cumpleaños. Pero antes de la apertura ya se habla del ‘efecto Niemeyer’ y de sus réditos: la revitalización de la ciudad, incluido su casco histórico, y una actividad, sobre todo turística, que aportará a Avilés unos 32 millones de euros, en su mayoría destinados a la hostelería y al comercio, que en los primeros nueve años necesitarán más de 4.000 nuevos empleados.”

 

Pese a la presentación de mi primer párrafo, no se piense que  no estoy a favor del Centro Niemeyer, que sí lo estoy: es fantástico como se está recuperando la Ría de Avilés y el entorno del antiguo muelle pesquero y del nuevo muelle de ENSIDESA.

Recuerdo, por el año 56, cuando alguno de mis compañeros del Instituto Carreño Miranda, cruzaban a nado la ría, hasta la playa de San Balandrán, algo impensable pocos años después cuando, en el entorno del actual Niemeyer, se construyeron las bases del primer Alto Horno, mediante campanas, e iniciada la producción de acero, simultáneamente empezaron los vertidos que hicieron aquel tránsito, a nado hasta San Balandrán, imposible.

Pero, Avilés había pasado de ser una “Villa” comercial y cultural, referente para toda la comarca, a una ciudad industrial y moderna, con una actividad comercial impensada y un crecimiento inimaginable, a través de barrios y poblados para los trabajadores de ENSIDESA, gracias a la primera piedra inaugural del gobierno de entonces.

Las “orejeras” de la industrialización, hacían pensar a muchos que Avilés se acaba de inventar, que antes solo existía aldeanismo, sin cultura, sin progreso…

Nada más incierto, como pretendo dejar de manifiesto mediante esta nueva sección de mi Blog, AVILES: LA PRIMERA PIEDRA, pues de su historia y cultura hablan verdaderamente sus piedras, sus archivos y monumentos.

En el artículo de ELIDEAL.ES también se habla de “otra primera piedra”, la que nuestro gobierno actual ha puesto en 2008 para iniciar el NIEMEYER; espero que no caigamos de nuevo en el espejismo que fue la primera piedra de ENSIDESA, pues los “poblados” tal como vienen se van; un ejemplo, y supongo que en cada casa habrá uno: mi amigo, residente en Avilés, tiene tres hijos y los tres trabajando fuera de Asturias.

 

 

AVILES 1900: PRIMERA PIEDRA DEL TEATRO PALACIO VALDES

 

                Podría iniciar esta sección en un periodo anterior, pero cayó en mis manos un ejemplar de LA SEMANA (Revista festiva y literaria), de fecha…, intuyo que

   

de Septiembre de 1900, pues se deduce de sus artículos y colaboraciones, ya que le falta la página de portada.

                A partir de ahora, en sucesivos artículos, voy a incluir los de la revista, pues creo que para los avilesinos de hoy va a ser una verdadera sorpresa, pero sobre todo servirán para acercarnos a la Villa de Avilés, culta y progresista que lo fue, al menos desde 1900.

                Decía que la fecha de impresión se deducía de su contenido y de él extracto lo siguiente:

FORASTEROS

                Durante las fiestas, casi todos los día encuentra uno en la calle grupos de gente, en su mayoría decentemente vestida, que se paran frente á todos los escaparates y embisten á cada paso con nosotros los pacíficos hijos de esta villa, que nos dedicamos a recorrer las calles en estos días de solaz y regocijo.

                Llegan estas gentes á nuestra villa y desde que echan pié á tierra en la estación de ferrocarril ó en el paradero de los coches, no tienen momento de reposo. Así se explica, que cando terminan las fiestas los encontramos recostados en los bancos del Parque del Retiro: ¡es claro!, los pobrecitos no pueden ni moverse.

                Pero no debemos echar en olvido que los forasteros son artículo de primera necesidad para muchas gentes: lo son para los fondistas, y siendo las fiestas en Agosto, no es extraño que hagan el idem; lo son para los comerciantes al por mayor y menor, que estos días tienen ocasión de despachar sus folios; para los cafés, teatros, tranvía y etcétera, etc.; para muchas niñas sentimentales y románticas, á quienes flechan ó el bigote rubio del uno ó la cazadora de franela del otro, ó la mirada lánguida del de más allá; también lo son para muchos jóvenes Tenorios que en bailes, teatros y paseos no dejan de dirigir ardientes y apasionadas miradas á las bellas forasteras que en estos días nos visitan, y hasa lo son, para mí, que me dan casi confeccionado el artículo.

                Entre los forasteros existen también castas y clases; pero conste que solo me refiero á los forasteros de afuera, pues de los otros, de los forasteros de dentro, ya me ocuparé otro día….

                                                                                                              R.Casa

               

Indudablemente se desprende que las fiestas de San Agustín acaban de pasar. Supongo que llamarán la atención las “tildes” ó “acentos” como decíamos antes: la “á”, acentuada. Y lo de dormirse en los bancos… después de un “botellón”, tampoco es nuevo.

Para confirmar la fecha, ahora transcribo otro artículo titulado:

 

 FERIAS Y FIESTAS

                La llegada de Sus Magestades á esta villa, no ha podido ser más oportuna.

                Venir en tiempo de ferias, cuando el decorado público de las calles, parques y paseos, es de reglamento, es multiplicar con un poco más que el Municipio adicione á su presupuesto, la hermosura de este pueblo.

                De haber venido mucho antes, ó mucho después, nos pondría en el caso de tener que hacer las cosas por duplicado, y ya entonces, la cosa variaba de especie.

                Alegrémonos, pues de la coincidencia y que salga cierta la noticia que se corre de que la Corte hará noche otra ves en San Juan á su regreso para San Sebastián.

                ¿Tendremos necesidad de reseñar, que equivaldría á repetir, lo que ya se dijo de las fiestas que tanto éxito alcanzaron?

                Creo que nó.

                Bástenos consignar, para satisfacción propia, que LA SEMANA, tomó también su participación oficial en el recibimiento de Sus Magestades.

                Lo demás, ya lo hicieron muy bien, nuestro Diario local y la prensa de Madrid y de provincias.    

                De lo que si no podemos excusarnos es de hablar de las que un tiempo fueron ferias y por obra y gracia del progreso se han convertido en fiestas de San Agustín.

                Pensemos en lo que era Avilés hace ya cincuenta años, y lo que es hoy.

                La llegada de las ferias en aquella época, constituía para la mayoría de los vecinos una deliciosa conquista de un movimiento comercial á que no estaba acostumbrado y para el cual estaban reservados los mayores empeños en el hogar doméstico.

-¡Papá!, -decía una linda chiquilla, dirigiéndose al autor de sus días.- Ya sabes que tenemos que regalarle al físico una caja de plata para rapé.

-Está bien, muchacha, esperemos las ferias de San Agustín.

-¡Si, si!, y también mamá necesita unos pendientes y yo no quiero quedarme sin mi tambor de bordar.

-Bueno, señor, repetía el padre- -todo eso lo tendréis para las ferias.

                Efectivamente.

                Desde un mes antes, empiezan á alquilarse tiendas en la calle de la Canal, por Galiana arriba, y algunas en Rivero, en tanto que, en medio de la plaza se alzaban multitud de tiendas de campaña, dentro de las cuales exhibían sus productos, buhoneros, loceros, quincalleros y otros.

                El comercio local entonces era limitadísimo.

                Alguna que otra tienda con aquellos renglones de indispensable necesidad en el hogar doméstico y pare usted de contar.

                La capital era, la que en determinados casos, cubría ciertas atenciones.

                Pero eso no era lo bastante.

                La mayoría de la clase pudiente prefería aguardar esa época del año, por conceptuarla más en carácter.

                Agréguese á esto el estrépito infernal de la chiquillería con sus trompetas y tambores; el ir y venir de las gentes por las calles donde se habían abierto más comercios; el topar de los aldeanos, la presencia de tanto forastero, y fórmese, pues, una idea de lo típicamente hermoso que parecería Avilés en esos días, después de tantos meses de calma.

                Por aquél entonces, cuadraba muy bien el título de férias, que esa y no otra era la nota dominante.

                Pero hoy, cuando la villa es una exposición permanente de toda clase de objetos; cuando á todas horas y en todos los momentos se puede satisfacer el capricho más exigente de la caprichosa moda, la llegada de las férias de San Agustín, no altera para nada la paz de este pueblo. De ahí la necesidad de convertir en fiestas lo que antes eran ferias.

                Mucho espectáculo gratuito, “Gran atracción”, como diría un inglés, en los regocijos públicos.

                Buena, excelente música, y la entrada es segura.

                Todo eso y mucho más viene ofreciendo hoy Avilés, por lo cual, se vé tan favorecido de forasteros que ya no hay donde acomodarles.

                A la tradicional foguera de San Agustín, sucedió la incomparable iluminación del Parque Central, obra de nuestro querido amigo D.Armando Fernandez Cueto, al xigante y la xiganta, los fuegos palentinos y á la población del ayer, tranquila, curiosina, y completamente felíz, como puede ser en familia, la de los grandes ruidos y agitaciones consiguientes á los triunfos alcanzados por el progreso moderno.

                                                                                              Paco Santa Eulalia

 

                Es curiosa la comparación entre los “tiempos modernos”, refiriéndose a 1900, y aquellos otros de “hace cincuenta años”, sobre 1850, cuando las fiestas eran en familia, sin grandes ruidos y agitaciones consiguientes, en relación a los triunfos alcanzados por el progreso moderno…

                La promesa sigue en pié, para el siguiente artículo se hablará sobre la “primera piedra” del Teatro Palacio Valdés.

 

                                               G. RANCAÑO

 



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